El acné es una de las enfermedades cutáneas más frecuentes, especialmente durante la adolescencia, aunque también puede persistir en la edad adulta. Cuando los brotes inflamatorios desaparecen, en muchos pacientes queda una huella visible en la piel: las cicatrices.
Una de las preguntas que más escucho en consulta es: “¿Por qué no se van con el tiempo?”
La respuesta está en cómo se regenera la piel tras una inflamación profunda y en qué ocurre cuando el colágeno se daña.
En nuestra Unidad de Dermatología valoramos no solo el acné activo, sino también las secuelas que puede dejar si no se trata adecuadamente.
¿Qué ocurre en la piel cuando hay acné?
El acné es un proceso inflamatorio que afecta al folículo pilosebáceo. Cuando la inflamación es intensa o profunda, puede alcanzar la dermis, la capa donde se encuentran las fibras de colágeno que dan soporte y firmeza a la piel.
Si el daño es significativo, el organismo no consigue reconstruir la estructura original de forma perfecta. En lugar de regenerar tejido sano idéntico al previo, forma tejido cicatricial.
Es importante diferenciar estas cicatrices de las simples manchas postinflamatorias, que sí pueden mejorar con el tiempo o con tratamientos despigmentantes. En el caso de las cicatrices, hablamos de una alteración estructural.
¿Por qué no desaparecen solas?
Las cicatrices implican una pérdida o alteración permanente del tejido. Esto significa que:
- Existe una destrucción parcial del colágeno original
- La piel no recupera su arquitectura inicial
- El tejido cicatricial es diferente al tejido sano
Por ello, no se trata de una alteración superficial que pueda “borrarse” con cremas hidratantes o el paso del tiempo. Sin un tratamiento médico específico, las cicatrices suelen permanecer estables durante años.
Tipos de cicatrices de acné
No todas las cicatrices son iguales, y su tratamiento depende en gran medida de su morfología.
1. Cicatrices atróficas
Son las más frecuentes. Se presentan como hundimientos en la piel debido a la pérdida de colágeno. Pueden clasificarse en:
- Ice pick: estrechas y profundas
- Boxcar: más amplias y con bordes definidos
- Rolling scars: onduladas, con aspecto irregular
Este tipo de cicatrices suele requerir tratamientos que estimulen intensamente la producción de colágeno y remodelen el tejido.

2. Cicatrices hipertróficas o queloides
Menos frecuentes en el acné facial, pero posibles. Se caracterizan por un exceso de tejido cicatricial que sobresale de la superficie cutánea. En estos casos, el abordaje es diferente y puede incluir infiltraciones específicas.
¿Se pueden mejorar?
Aunque no desaparecen completamente, sí pueden mejorar de forma muy significativa con tratamiento médico adecuado. El objetivo no es “borrarlas”, sino estimular la regeneración cutánea y remodelar el colágeno.
Entre las opciones más eficaces que utilizamos se encuentran:
- Láser fraccionado, dentro de la unidad de láser médico y dermatológico
- Radiofrecuencia fraccionada con microagujas, que estimula colágeno en profundidad
- Microneedling médico
- Subcisión
- Subcisión combinada con energía láser
- Infiltración de estimuladores de colágeno
En determinados casos seleccionados, la combinación con técnicas como el endolifting puede ayudar a mejorar la calidad dérmica y la retracción tisular en cicatrices más profundas.
La elección del tratamiento depende del tipo de cicatriz, su profundidad, el fototipo del paciente y la calidad general de la piel. En la mayoría de los casos, la combinación de técnicas ofrece mejores resultados que un único procedimiento.
La importancia de tratar el acné a tiempo
La mejor estrategia frente a las cicatrices es la prevención. Un tratamiento precoz del acné moderado o severo reduce significativamente el riesgo de daño dérmico permanente.
Manipular los granos, presionarlos o rascarlos aumenta de forma considerable la probabilidad de dejar marcas definitivas. Por eso, ante un acné persistente o inflamatorio, es fundamental acudir a consulta para establecer un tratamiento adecuado.